sábado, 26 de noviembre de 2011

UNA MUSA TEMEROSA de CARLOS A. BADARACCO






La musa se asustó,
pensó que yo me perdería
en medio de la ignorancia,
que no podría ya influirme
con sus letras por mi arrogancia,

con las armonías selectas
que enamoraran mi decir,
las mismas que destruyo
en cada obra que publico

Ella estaba allí
y me miraba con tristeza,
ahora sé que me quiere,
que no se iría nunca más.
Esa musa tan obsecuente
que a veces está
y otras se va.

Ahora estará pendiente
de los destinos puros
de mi corazón,
sabe que nunca me iré,
que ni siquiera lo intentaré.
Habrán mil caídas,
y un mil más enfrentaré
pero al levantarme
lo haré con fuerza,
habrá de exhortarme
como lo hizo esta vez,
como siempre lo ha de hacer.   

En medio del acontecer,
de mis arrebatos casuales,
cuando mis fuerzas me abandonen,
cuando la luz no me alumbre
ni el calor del mundo me apoye,
cuando se apaguen
los sentimientos
y los colores se disipen
ella estará allí,
alentando en mi sendero
este camino que espero
sea un camino de paz.
Cuando el sol ya no alumbre
y no haya luna que enamore
allí estará  entregándome
un albor, una esperanza
que ilumine los futuros para que la vida
renazca siempre con fuerza,
que no estaré solo en este destino
habrá otros que me acompañen
y que también  elevarán
la ilusión y la constancia
por mantener un mundo sublime
un mundo de paz y amor.

CARLOS A. BADARACCO
26/11/11

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